miércoles, 20 de julio de 2016

DIPSACUS FULLONUM (Cardencha) EN EL NOROESTE DE LA REGION. Fotos de junio a agosto

La primera vez que ví esta planta no podía salir de mi asombro ya que no la había visto antes ni en fotografía. Me sorprendió mucho el diseño de sus cabezuelas que me evocaban algún tipo de diseño futurista de una película espacial (ya se sabe, la imaginación es libre). Se trata de una planta bienal que puede alcanzar los 2 m. de altura, con tallos rectos y espinosos que terminan en una cabezuela también espinosa, de forma globular u ovoide que cuenta con numerosas flores de pequeño tamaño y de tonos azulados o rosados, floreciendo en primer lugar las situadas en el centro de la cabezuela floral y extendiéndose en círculos hacia arriba y hacia abajo hasta que se abren las de la cúspide y las de abajo. Las hojas son enteras, dentadas y lanceoladas, uniéndose en la base formando un cáliz que recoge el agua de lluvia. Esta planta tiene una gran variedad de nombres vulgares lo que viene a manifestar el amplio uso que se le ha dado, siendo el más frecuente para cardar el algodón y la lana. Sus semillas son un importante recurso alimenticio invernal para las aves, especialmente jilgueros. También es utilizada en medicina popular ya que como casi todos los cardos posee propiedades diuréticas, sudoríferas y depurativas. Su tallo seco se puede utilizar como vara para hacer fuego por fricción. Pero su uso actual más frecuente es como composición floral seca ya que seca se conserva muy bien y resulta muy vistosa y atractiva. Crece en herbazales en suelos frescos y en juncales cercanos a arroyos del Noroeste de nuestra región. Está ampliamente distribuída por toda la Peninsula.