sábado, 7 de septiembre de 2013

ECBALLIUM ELATERIUM SUBSP. DIOICUM (Pepinillo del diablo) EXTENDIDA EN LA MITAD SUR. Fotos de marzo a noviembre.

Aún recuerdo la enorme sorpresa que sentí cuando, de niño, rocé al paso un fruto de esta planta en el borde de un camino y salió disparado de la misma. Acto seguido continué la experiencia jugando con el resto de frutos que se prestaron a ello. 


Etimología: el nombre genérico proviene del término griego ekbállo (=lanzar o echar fuera) en referencia al comportamiento del fruto para dispersar las semillas. El epíteto específico se deriva asimismo del vocablo griego elatérios (=que expulsa) en referencia asimismo al comportamiento de los frutos al madurar expulsando las semillas con un potente chorro.

Hábitat: crece cerca de huertos, campos de cultivo, barbechos, márgenes de caminos y carreteras escombreras, baldíos, lugares nitrificados.

Distribución: Mediterráneo occidental y Macaronesia. Mitad meridional de la Península Ibérica e Ibiza. En nuestra Región está extendida en su mitad S.

Floración: de abril a noviembre

Curiosidades botánicas: esa especie de pepinillo que es el fruto de esta planta, cuando está maduro y recibe alguna vibración o contacto, se desprende violentamente del pedúnculo que le une a la planta, saliendo disparado hacia un lado, mientras que las semillas salen a presión hacia el otro lado por el orificio que deja el pedúnculo desprendido, llegando a alcanzar la distancia de dos o tres metros. Hay plantas de pie masculino y plantas de pie femenino, siendo naturalmente estas últimas las que desarrollan frutos.

Usos tradicionales: en medicina popular el fruto, que por contacto directo y prolongado provoca irritación, ha tenido diversas aplicaciones, por ejemplo para combatir la ictericia, para lo que el paciente lo ha de oler repetidamente recién cortado. También se ha utilizado contra las almorranas utilizando una raíz fresca envuelta en un papel y colocada en un bolsillo. La raíz contiene heterósidos triterpénicos muy tóxicos para el hombre, que provocan diarreas, cólicos, convulsiones y trastornos respiratorios. No obstante su uso se mantiene a veces en casos de atonía intestinal y de hidropesía. A algunos de los principios aislados se les atribuye propiedades antitumorales.







































1 comentario:

  1. Para la ictericia no se trata de oler, se trata de esnifar el jugo. Hace bastantes años se publicó en la universidad de Granada una tesis doctoral al respecto, realizada por un palestino.

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