sábado, 23 de noviembre de 2013

ARISTOLOCHIA BAETICA (Candilillos) EN CARTAGENA. Fotos del día 22-11-2013

Resulta verdaderamente alucinante los mecanismos que la evolución ha diseñado para asegurar la supervivencia de las plantas, como en el caso de esta. Las flores del género Aristolochia son protoginas, es decir, que las partes femeninas de la flor maduran antes y las masculinas después. Es una estrategia para evitar la autopolinización, ya que cuando las anteras producen polen, el estigma ya ha cesado en sus funciones y no es receptivo, evitando así que la flor sea fertilizada con su propio polen. Este mecanismo permite que al abrir la flor, durante el primer día el estigma recibe polen y los óvulos son fecundados con el polen que los insectos traen de otras plantas. Cuando la recepción de polen cesa, las anteras comienzan a producir polen que se les pega a los insectos para luego ser llevado a otras flores.
Esta planta utiliza además otras artimañas para asegurar su reproducción. Por un lado, sus flores desprenden un olor a corrupto que atrae a los insectos y, por otro, poseen en su tubo de ingreso una serie de hileras con pelos rígidos orientados hacia su interior de modo que una vez que el insecto entra, les impide su salida al exterior. La flor en ese momento sólo tiene madura su parte femenina que se llena de polen y queda fecundada. Una vez fecundada y marchitada la parte femenina y madurado la masculina, las anteras sueltan el polen sobre el insecto (principalmente moscas). En ese momento los pelos rígidos que impedían su salida, pierden fuerza y turgencia dejando a los insectos libres para salir llenos de polen al aire circundante en busca de otras flores para fecundar.